Yo no sé ser sin ti.

Yo no sé ser sin ti. No sé respirar bien, no sé caminar mejor de cómo lo hago. Ayer pensé demasiado. En mayúscula, de manera más remarcable aún. Pensé que te daba igual. Pensé que yo era solo un capítulo más. Era un canal que pasabas haciendo zaping sin pararte a escuchar. Y me puse a llorar. Por la simple razón que yo ya no sé ser sin ti. Yo siempre estaré en tu cielo. Hasta que los gatos pierdan todas sus vidas. Hasta que los semáforos pierdan sus baterías. Hasta que los árboles de navidad sean guardados todos en cajas precintadas. Hasta que la luna se conciencie de que no puede atrapar el sol. Hasta que las melodías de las canciones pierdan sus notas. Hasta que no queden pepitas en las sandías. Hasta que el mar pierda toda su sal. Hasta que los globos pierdan sus ganas de volar hacia arriba. Hasta que las estrellas dejen de brillar. Hasta que las horas dejen de pasar. Hasta que el color deje de existir. Hasta que no queden más vidas en este mundo. Incluso después, yo siempre estaré ahí. Hasta que yo pierda tu imagen. Y tú no te darás cuenta. Ni siquiera si te lo digo en mayúscula.