Tal vez nunca llegue a admitirlo en voz alta,

pero me encanta la forma en la que diste un giro completo a mi vida, y lo pusiste todo patas arriba sin ni siquiera darte cuenta. Adoro el camino que me llevaste a elegir, porque aunque esté lleno de obstáculos, siempre te siento cerca. Dejaste de cuidarme, y al hacerlo me obligaste a aprender a defenderme yo sola. No fue un error, porque al final seré yo la única que libre mis propias batallas, nadie peleará entonces por mí. Y aunque parezca extraño, me encanta no entenderte. Porque así puedo imaginar, e imagino que me quieres, y por eso me mantienes alejada de toda la mierda en la que tú estás metido. Sé que a tu manera, sigues preocupándote por mí, sé que nunca has querido hacerme daño. Ahora sé que todo lo hiciste por nuestro bien. Sé que no estarás ahí para todas mis bobadas, pero que no dudarás cuando tenga un problema serio, y lo sé porque eso ya me lo has demostrado. Pero, ¿sabes qué es lo que más me gusta de todo? Lo mejor es cómo me haces sentir. Todos esos sentimientos tan inocentes y atolondrados que despiertas en mí cada vez que te siento cerca. Nunca lo diré en voz alta, pero adoro quién soy cuando estoy contigo.