Empecé a darme cuenta cuando empecé a memorizar todos los momentos en los que te veía, y todas las conversaciones que teníamos.
Almancenándolas en mi memoria como pequeños tesoros, de los que las joyas más preciosas eran esas sonrisas...
Creo que nunca dejé de hacerlo.
De quererte. Nunca. Eres demasiado especial.
Quizá algún día tú también recuerdes mis sonrisas, como piedras preciosas en mitad de desiertos helados y de playas albinas faltas de calor.
Asumir, que enamorarme de ti no fue una opción.
Fue el jodido destino.
Nadie puede luchar contra algo que se clava tan dentro.
Nadie.
Almancenándolas en mi memoria como pequeños tesoros, de los que las joyas más preciosas eran esas sonrisas...
Creo que nunca dejé de hacerlo.
De quererte. Nunca. Eres demasiado especial.
Quizá algún día tú también recuerdes mis sonrisas, como piedras preciosas en mitad de desiertos helados y de playas albinas faltas de calor.
Asumir, que enamorarme de ti no fue una opción.
Fue el jodido destino.
Nadie puede luchar contra algo que se clava tan dentro.
Nadie.