Creo que cada día estoy un poquito más vacía, y no quiero pensar en qué pasará cuando llegue el día que ya no me quede nada que perder. Sólo puedo pensar que si pierdo toda atadura, tal vez vuele para no volver nunca más. Porque es lo que siempre he soñado, pero nunca he pensado que sería capaz de hacer. Y si lo hago, no tendrá sentido, simplemente seré yo yéndome de un lugar que ya no significa nada para mí. Ese no era mi sueño, yo nunca quise dejar de sentir.
Aunque quien sabe, tal vez esté mejor así.