¿Por qué cuesta tanto? Aceptar los cambios, seguir adelante, superar el pasado. O tal vez el problema va más allá. ¿Qué está mal en mí? ¿Por qué echo tanto de menos el tiempo en el que fui más infeliz? Una parte de mí quiere volver, a ser un desastre, a dormir entre lágrimas todos los días.