Deseo de cosas imposibles

Me gustaria gritar. Gritar cómo me siento, y luego irme. Irme lejos, tan lejos que nadie pudiera encontrarme. Irme a un lugar donde nadie me conociera, y nadie supiera de mis errores. Entonces lloraría. Lloraría por él, le echaría de menos, y desearía con toda mi alma que él lo estuviera pasando tan mal como yo. Desearía llamarle, saber cómo se siente, pero no lo haría. Me obligaría a no hacerlo. Lloraría, y lloraría. Me ahogaría en lágrimas. Hasta que un día empezara a olvidar. Poco a poco, le olvidaría. No habría más lágrimas, ni más deseos estúpidos de coger el teéfono y llamar, esperando oír una voz preocupada al otro lado. Y por fin, todo acabaría. Y volvería a empezar. Y haría las cosas bien. No más errores. No más lágrimas.