Querida yo:


Sé que es difícil, tal vez hoy más que nunca, pensar en tu vida y el camino que ésta ha tomado. Pero debes saber que no cometiste ningún error. Sé perfectamente qué fue lo que te trajo hasta mí, pero ahora todo el dolor se ha ido. Me hubiera gustado eliminar esa parte de ti que quiere volver, y ojalá no mirases atrás tan a menudo. Hiciste lo correcto, aunque ahora te cueste verlo. No sabes cuánto me alegro de que no te rindieses.
Pero tienes que aceptar que no puedes vivir siempre en este estado de espera. No lo hagas, por favor. A mí también me duele, pero tú vida comenzó hace ya muchos años. Sé que esperabas que todo empezara a los 18 pero eso no es así. Creo que decírtelo es lo correcto, porque de otra forma puedes desperdiciar lo que te queda. Ahora mismo estás descubriendo quién eres y cómo llegar hasta mí. Ahora, no dentro de un mes o un año. No tienes tanto tiempo, ni tampoco lo tengo yo.
No te preocupes demasiado. Nos irá bien.