Este es el punto en el que me obligo a echarte de menos, porque es mejor fingir sentimientos que no sentir nada en absoluto.Incluso los más preciados recuerdos han ido perdiendo significado y yo no he podido hacer nada para evitarlo. Las fotos ya no mueven nada, ya no siento tu sonrisa ni extraño la forma en la que me hablabas cuando querías conseguir algo. Ya no te quiero, ya no me dueles. Ya no siento nada, y no puedo culpar a nadie más que a mí.
Y tú ya no volverás, pero alguien más lo hará. Y pronto, por favor, que sea pronto. Porque aunque siempre estoy tranquila, no soy feliz. Ya no tengo pequeños pedacitos, palabras, miradas a las que aferrarme. Ya no hay nada y sé que juré no echarte de menos, pero es que no sabía que lo único peor que el dolor que me causabas, era la ausencia de él.
