No necesito alguien que me diga lo que hago mal, eso ya me lo sé de
sobra. Alguien tiene que entender, que ni si quiera yo lo entiendo. Es
algo que es así, y que si tuviera sentido perdería toda la emoción. Es
cierto que lo peor sería menos malo, pero lo bueno dejaría de ser lo
mejor.
Así soy yo, de extremos. Las sensaciones fuertes, el Cacique solo.
No acepto la calma, siempre necesito más. Entiendo que la Tierra gira,
las relaciones cambian. Soy la que no acepta perder a alguien sin
motivo ni razón coherente.
Por eso me gusta tanto tener esa debilidad. Debilidades, supongo que
ahora son dos. No es masoquismo, son sentimientos fuertes,
desgarradores. Todo siempre era poco, ahora poco puede llegar a ser
demasiado.
No importa, encontraré el equilibrio, siempre lo hago. Y entonces será cuando me aburra y quiera más.
Siempre más.