Ganar o no es algo muy relativo. En todas tus batallas ganas algo,
incluso sin librarlas. Siempre hay algo más, algo que has tenido que
ganar, por cojones.
Pero, ¿y cuando se trata de las personas? De lo que se puede llegar a
ganar dejando a alguien determinado entrar en tu vida. O volver a ella.
Todo lo que puedes lograr, con tan poco. Cuando no hay riesgos, sólo
miedo. No hay razones, sólo excusas. Y tal vez, sólo
tal vez, lo único que debas hacer es mirar a esa persona a los ojos, y
sabrás lo mucho que te puede llegar a dar. Entenderás lo mucho que la
necesitas.
Mírame a los ojos. Por una vez deja tu puto ego aparte y mírame.
Igual ese es el único modo de que veas lo mucho que he sentido por ti.
Todo lo que has sido. Porque lo has sido todo, y tú nisiquiera te diste
cuenta. Me gustaría que me miraras y te dieras cuenta. Lo mucho que
podríamos haber sido. Invencibles, felices tal vez.
Y es que a veces ganar es muy relativo. Tal vez contigo no ganara más
sonrisas, ni palabras bonitas. Pero te ganaría a ti, que es más
importante. Y tú, tú deberías aprender a valorar eso. Las personas, más allá delos beneficios que te aporten.