Entre lágrimas se llevó la mano al pecho. A ese lugar que tanto estaba sufriendo. Notaba como agonizaba en silencio, como luchaba por resistir a ese dolor agudo que le atormentaba. Ahogo un suspiro cuando al retirar la mano, la vio manchada de sangre. Su sangre. Sangre caliente que minutos antes había estado dándole vida. Vida que ahora se le escapaba por entre sus dedos. Maldijo su estupidez y tontería mientras en silencio lloraba por el desconsuelo de saber que jamás se recuperaría de aquella tortura. Ya había muerto. Llevaba muerta tanto tiempo, que no se había dado cuenta, y entonces armándose de valor fue hasta el lavabo. Encendió el grifo y se limpió la mano mientras trataba por dejar de suspirar. Cuando acabo de limpiarse abrió la tapa del retrete e hizo lo que tanto tiempo llevaba queriendo hacer, se agacho y sin miedo se metió los dedos. El vómito no tardo en salir. Sabía que aquello no estaba bien, no debía hacerlo, eso solo le perjudicaría a ella, pero ahora estaba muerta y eso lo cambiaba todo. Al menos sería una muerta guapa y delgada y con renovadas energías volvió ha hacerlo. Una y otra vez, mientras en silencio notaba como su sangre fluía de su pecho, estaba muerta y eso lo cambiaba todo…