Nunca, nadie me había echo sentir tan mal como tú. Nunca antes me había sentido así de inútil e infantil. Gracias, por arruinar mi vida. No sé cómo pero lo has echo de puta madre. Se supone que tú nunca mientes pero conmigo ha sido una mentira detrás de otra hasta que ya no ha quedado nada. Me hiciste creer que te importaba y te creí. Te encanta darle la vuelta a todo para que sea culpa mía. Pero mi único error fue quererte como te he querido y como, puedes estar seguro, nadie más te va a querer, con todos tus defectos y practicamente ninguna virtud.
Y ahora ¿qué?