A fuego en mi corazón

Tengo frío, el aire me quema la piel. Me arden los ojos, después de tantas lágrimas. Pero ya no queda ninguna, no hay más. Ni dolor, se acabó. Ya no puedo sentir nada, me lo advirtieron, pero no hice caso. Me lo dijeron, el dolor iba a acabar poco a poco conmigo. Pero aún así lo hice, me permití soñar, querer. Me permití esperar algo de ti. Y aquí estoy, vacía, incapaz de sentir, de pensar.

La cabeza me da mil vueltas. Nunca creí que me pasaría esto. Y de pronto me vi tirada en la escalera de mi casa, llorando, sin ganas de seguir viviendo. Pensé en todo lo que tengo. Analicé mi vida punto por punto. No hay nada que salvar. Nada de nada. Lo destruiste todo. Hiciste que perdiera la confianza en mí misma, la poca que me quedaba. Por tu culpa no confío en nadie, no quiero que nadie se acerque a mí. Por tu culpa me he vuelto egoísta. Sé que voy a hacer daño a las personas que quiero, y todo es culpa tuya.

Pero tú no lo sabes, ni siquiera te lo imaginas. Ni te acuerdas de mí, de quien soy. Después de todo no soy nadie para ti. Eso lo tengo grabado a fuego en mi cabeza. Intento olvidar pero no puedo. Estás aquí, a mi lado. Pero no eres capaz de mirarme, ni en mi imaginación tienes el valor de hacerlo.

A decir verdad nunca supe como te sentiste tú, aunque los dos sabemos que no fue porque no me importara. Moría por saber algo de ti, pero tú me cerraste todas las puertas. A lo mejor esa era la señal, y tenía que haberme detenido entonces. Pero todo el masoquismo que hay en mi cabeza decidió por mí, y cuando quise parar ya era tarde. Entonces todos decidían ya sobre mi vida, sin que importara como me sentía. Intenté olvidarte pero no me dejaron, a cada paso que daba estabas tú, tu nombre, tus ojos.

Después de todo, hasta yo me creí que te había olvidado. Que podía haber alguien más, alguien de verdad. Alguien que me sacara una sonrisa, todos los días, y no una vez al mes. Alguien que me sonriera con el corazón, que le importaran mis problemas. Alquien tan... distinto a ti. Pero no. Ni te he olvidado ni él es así. Todo mentira. Otro error que incluir en mi lista de cagadas del año.

Se me acaba la paciencia, ya he perdido hasta mis sentimientos. Pero tú no desapareces.

Releo lo que he escrito.
No tiene ningún sentido, pero viene desde lo más profundo.