No soy una niña, pero ellos aún no lo saben.

De nada vale todo lo que haga para intentar recuperar lo que perdí. Y es terrible esta sensación. Saber que cualquier fallo se volverá imperdonable. Que todo lo bueno que haga para ellos nunca será suficiente.

Cometí un error, y lo reconozco. Y lo siento, lo siento muchísimo. Y si pudiera volver en el tiempo no dudaría en hacerlo bien. Pero no puedo, no puedo cambiar lo que hice.

Pero que quiere cambiar lo que hice no quiere decir que quiera cambiar quien o como soy. Y si tengo defectos, me los quedo, eso siempre. Y si no les gusta van a tener que aprender a vivir con ello, igual que yo he aprendido a vivir con sus repentinos cambios de humor y sus exigencias a veces absurdas.

No pido que olviden lo que hice, pero al menos que me dejen reparar el daño. Que por una vez en su vida prueben a entenderme, en vez de decir siempre los mismos tópicos sobre que hay tiempo para todo en la vida. Pero esto es lo que yo quiero, así que no cuenta.