Tú.

Es mucho más sencillo de lo que parece. No puedo permitirme no quererte, no pensar en ti. Es imposible, y no te lo voy a negar. ¿Para qué? Si es obvio que no pasa un día que no te eche de menos. Igual que son insoportables las ganas de habarte cuando te veo, hablarte sólo por hablar, por sentirte cerca. Son tantas las cosas que me muero por decirte… pero siempre me toca callar. Callar para disimular, callar por ti. Porque en el fondo la razón es siempre la misma: tú. Y yo no me quejo, no me arrepiento, porque creo que es mejor tener algo por lo que respirar. Una razón por la que levantarme todas las mañanas, y sonreír…

No quiero decir que no tengo más razónes para sonreír que tú… pero tú me haces sentir diferente… Eres todo y no eres nada, y eso es algo que tengo clavado en el corazón.