Esto se acabó.

No quiero recordarte. No quiero verte entre mis fotografías, ni quiero darme cuenta que al lado de ese maravilloso recuerdo estás tú.
Y no es que te quiera todavía, ni que quiera volver a aquellos días. Eso acabó, y está bien así, no te quiero más aquí, pero no se por qué extraña razón te me cuelas por los recovecos de mi cuerpo, y me lleno de ti. Y me duele. Y no es un dolor de esos que te falta el aire, es un dolor tenue, como un arañazo que escuece pero que no llega a sangrar.

Y es que no es fácil, aquí todo es tuyo: las calles, la gente, hasta la forma en que me miran se parece a la tuya. Y yo, que me siento extraña ya, siento como me miran por dentro, es cómo si estuviese desnuda frente a ellos, con el corazón en una mano y mi vida en la otra. Y todos tienen derecho a rebuscar en ella.