Lo siento. De verdad. Jamás me había sucedido, y sin embargo no es la primera vez. O sí, porque el pulso nunca antes me habia despedazado así por dentro. Es raro.
Reseñaría el mejor frío del mundo,
la mejor ascensión inexistente por tu piel,
la mirada de tus ojos, transmitiendo castillos de cristal,
un destello mágico,
pura vida concentrada en tus manos,
todo lo escondido entre mis apuntes para darte.
Pero no quiero asustarte.
¿Y por qué no aceptarlo?
No hay palabra que no suene vulgar y que pueda describirte.
Mierda.
Sólo me queda esto.
Ojalá entiendas.