Hoy no me apeteció hacerlo bonito, me basta con que me entendáis.

Vivo alejada de ti. Eso me deja en una desventaja enorme. Tú lees todo lo que escribo y eso te permite conocer mis sentimientos mejor que cualquier persona que viva conmigo. En cambio yo, no sé nada de ti, de tu vida o de tus adicciones.

Cambio constantemente, no me gusta la monotonía. Pero sólo cuando escribo. Mi vida real, física se ve obligada por las decisiones de la gente que me rodea y que cree que no sé nada, ya sean profesores, padres o incluso ministros de educación. Cuando escribo soy yo misma, no finjo ni tiemblo, me da igual quien seas, o qué pienses sobre mí. Esto es una ventana abierta en una habitación con todas las puertas cerradas y con candado.

Me llamo Marta, tengo 14 años y un montón de complejos. ¿He dicho complejos? Perdón, quería decir sueños. Sueños que poco a poco se están cumpliendo. No me considero mayor pero tengo claro que no soy una niña. Me gusta la fiesta, el alcohol, y la diversión. Lo que piensen los demás para mí está de más. Si me hacen daño, me limito a aprender. Perdono pero no olvido. No soy rara, soy deferente.