Cuando decides romperlos.
Romper con todo lo que lleva atándote a la misma rutina, a los mismos errores. Romper con todo lo que te ahoga, te ahoga de tal manera que acabas asfixiándote...
A veces, lo que necesitas oír llega de quién jamás hubieras pensado. La solución te llega tan rápido, que parece casi irreal. Y lo más curioso es que es exactamente lo que tú decidiste hacer hace tiempo, pero nunca lo conseguiste.
Vives en una sociedad en la que la gente solo quiere hacer daño. Y se demuestra una vez más, se demuestra que hiere más la palabra que la violencia física. Entonces tienes que aprender. Aprender de ti misma, aprender de tus errores, y de la gente que ya los cometió hace tiempo. Quieres huir del sufrimiento, pero todo llega. Podrás correr, podrás esconderte, pero jamás lo harás desaparecer. La única manera es plantarle cara, dejar volar aquello que le das tanta importancia y en el fondo, no la tiene.
Y ahora vuelvo a ver el mundo a mi favor.
Vuelvo a ver brillar la luz del sol...
Vuelvo a ver brillar la luz del sol...