Mi razón.

Me basta con estar sentada en el pequeño banco que hay en el bar, viendo como un gran hombre pequeño habla a voces, como todos los que le rodean ríen sin necesitar más que estar allí sentados; para saber que eso es todo lo que necesito, todo lo que quiero para estar bien, para ser feliz.

Es algo raro, como una droga, algo que me hace sentir bien aunque sepa que todo está mal, algo que me hace sonreír aún cuando me muero por gritar, algo que me hace reír cuando sólo me apetece llorar. Algo de lo que todos formamos parte. De lo que inconscientemente yo formo parte. Algo de lo que conscientemente me encanta formar parte. Es, un millón de historias, y todas cruzadas formando un gran círculo vicioso del que nunca me cansaré. Es, miles de verdades ocultas, y de secretos de lo que todos hablan. Miradas furtivas, falsas sonrisas.

Un mundo aparte, una realidad alternativa donde no existe la rutina, ni el amor. Un lugar donde la emoción, la mentira, y la intriga están aseguradas. Donde todo depende de la adicción, y cada persona es peor que la anterior. Donde todo se oculta tras un caparazón. Y el juego consiste en ver más allá. Y nunca sabrás lo suficiente para poder ganar.

Esto es mi vida, mi pequeño paraíso donde todo lo demás no importa. Donde da igual la realidad porque sólo cuenta la fantasía. Un pequeño rincón donde todo el año se vive en verano mental. Ahora lo sé, es mi sueño echo realidad.

Y se llama MELGAR (L)