
Cuando quieres a una persona, se le demuestras. Y cuando alguien te quiere y te lo demuestra, lo notas. Gracias e ella fue más fácil aprender a olvidar, aprender a sonreír. Ver la vida con optimismo y pasar de las cosas malas, de las cosas que puedan doler. Este verano he aprendido muchas cosas de ella en muy poco tiempo. Y no sabe cuanto se lo agradezco. Que haya estado ahí, siempre. Que se levantara relativamente temprano por las mañanas sólo para acompañarme al médico. Que de dejara apoyarme en ella cuando estaba cansada. Que estuviera siempre conmigo, que no me dejara derrumbarme en los momentos díficiles. Pero sobre todo le agradezco cada sonrisa, cada paseo al baño del bar, cada ilusión compartida, cada plan por cumplir. Cada momento vivido, porque nada ni nadie nos los va a quitar. Y por los momentos y los planes que nos quedan, y que nada ni nadie va a impedir que cumplamos.
Tú y yo, siempre.