Yo, mi confusión y otros desastres

No he dormido nada.
Con pienso no claridad.
Me pesan los ojos.
Se me mezclan las palabras y los pensamientos se me amontonan.
Estoy seria, callada, irritable, irascible.
Estoy sensible, tierna, idiotizada, hipnotizada...
... soñadora, soñolienta...


No me entiendo.
Hoy no me entiendo.
Soy pura contradicción.
Quiero hablar, no quiero hablar.
No quiero hablar, quiero hablar.
Quiero estar sola, quiero estar acompañada.
Quiero estar acompañada...
Blanco.
Negro.


Aun no he dormido nada y la cabeza me va a estallar de un momento a otro.
Tengo millones de cosas por hacer.
Y no me apetece lo más mínimo.
No quiero hacer nada. Absolutamente nada.
Al menos eso lo tengo claro.

Nunca he sido supersticiosa. Las supersticiones son afirmaciones infundadas para la gente poco aficionada a la lógica... Y aunque la lógica y yo a veces no tengamos una relación demasiado estrecha, tampoco soy crédula, por no decir imbécil.

De cualquier forma, este no ha sido mi día. Menos mal que después de un miércoles 19 viene siempre un jueves 20.