Ignorancia es felicidad

Fue un juego. A veces divertido, a veces no tanto. Era divertido cuando llegaba corriendo a clase por la mañana y le contaba a mi mejor amiga lo que me habías dicho la tarde anterior, era divertido cuando te miraba por el pasillo y de repente tú te girabas y me pillabas. No podía evitar echarme a reír y disimular de la forma más absurda que se me ocurría en el momento. Era divertido cuando fingías que te ofendías con lo que te decía, aunque ahora los dos sabemos que en realidad te daba completamente igual. Pero no me importa, porque ahora prefiero pensar en todos los momentos divertidos de estar tan tontamente enamorada de ti, porque no vale la pena recordar las cosas malas, porque no me da la gana. Soy consciente de que me has jodido pero bien. Te quería y te reíste de mí. Pero yo prefiero pensar que no siempre fue así, y que al principio, cuando de repente se te escapaba que estabas molesto porque creías que no me importabas, lo decías de verdad. Puedo equivocarme o puedo no hacerlo...pero por primera vez desde que sé que te quiero, no quiero saber la verdad.