Mi bomba vital hecha añicos.

Me sentía mareada, confusa. Ya no sabía si te quería o no, ya no sabía si tú querías algo o no. No sabía nada, pero me inclinaba a las primeras opciones: yo te quería y tú estabas empezando a interesarte por mi.

Había estado repasando tu actitud conmigo estos últimos años.
Conté los días que no me habías hablado, en los que me sentía invisible para ti y me dolieron como cuando me caí de pequeña y pasé días sin poder jugara la pelota con los demás niños. En cambio ahora hablamos todos los días por chat, y por las noches sin que tú lo sepas me acuesto a tu lado, y sin que tú lo sepas nos besamos durante horas. Pasamos juntos más tiempo del que crees, del que sabes, del que vives.

Esto había hecho que mis buenas expectativas en cuanto a ti y a mi hubieran crecido, hasta ayer.
Ayer cuando dijiste una de esas tenterías que dices siempre que no quieres que me preocupe por ti, ayer, hiciste que me derrumbara. Sé que lo más seguro es que no lo hayas hecho con mala intención pero es que a mi me ha hecho que me derrumbe, si te interesara lo más mínimo solo importaría el hecho de que me estaba preocupando por ti...

...por ti.