No soy mejor que tú, ni seré perfecta a medio camino por andar; cayendo y volviéndome a parar. Aprendo del error. Creo que el destino se escribe con gotas de sudor. No temo a la herida ni al dolor. Ahora ya sé muy bien a donde va la vida y no hay mentira que me engañe; a nada vendo la razón.