24 horas. 1 440 minutos. 86 400 segundos.

...y resulta que cambié de idea. Resulta que lo que ayer era blanco, ahora es negro. Resulta que no habrán nuevos pensamientos incesantes, resulta que no quiero. Resulta que me di cuenta que estoy perdida en otros ojos. Resulta que no me interesan los "casi", resulta que me persigue el mismo pensamiento de siempre, resulta que no voy a poder librarme de él.

876 581,277 horas. Millones de segundos. Una eternidad.
Eso es lo que realmente ha pasado entre ayer y hoy.
Tuve que esperar un siglo para darme cuenta de que te sigo esperando...