Zamora ya está preparada para recibir la gira de presentación de `Antes de que cuente diez´y Fito & Fitipaldis dispuestos a regalar con pasión el nuevo repertorio. Como es habitual, los medios de comunicación locales guardan un hermoso espacio para conversar con Fito. La entrevista, en esta ocasión, es de La Opinión de Zamora. "De vuelta de todo, carácter llano y directo, Fito llega mañana a Zamora para presentar su séptimo trabajo con la banda «Fito & Fitipaldis», formación con la que lleva doce años copando las listas de éxitos. Un viejo rockero, no por la edad, sino por lo vivido, y una experiencia en los escenarios desde la época de «Platero y Tú», que le permite conservar ese punto de músico bohemio con pinta de «malote», con letras que dicen más de lo que cuentan".

-La gira «Antes de que cuente diez» va inaugurar el nuevo auditorio municipal. ¿Tiene algún rito especial para estas ocasiones?
-Sí, suelo matar tres vírgenes y... (risas) No, la verdad es que siempre gusta inaugurar o ser el primero en actuar en algún lugar, pero además este concierto en Zamora es muy especial para nosotros porque tenemos grandes amistades. De hecho este concierto se lo ha luchado Mario, uno de esos amigos zamoranos, que fue al que se le ocurrió, lo organizó y nos convenció a todos.
-«Antes de que cuente diez», el nombre del disco. ¿Por qué? ¿Por los más de diez años de carrera?
-No, yo los discos que hago nunca tienen título, una vez que está grabado empezamos a buscar una frase en los textos de las canciones que sugiera algo. Tengo canciones, pero no disco, el título surge.
-En todo el tiempo que lleva sobre los escenarios, lo que sí ha aprendido es «a derrapar y a chocar con la pared»...
-Más que aprender, a darte cuenta de que siempre es así, porque no sé si uno puede aprender a chocar con la pared. Lo que si puede servirte es para pensar que las cosas te pueden salir mal, y que no lo tienes todo controlado. Solamente saber que las cosas pueden cambiar y que hay que disfrutar cuando estás bien, eso es una ventaja, sobre todo para sentir que no estás vacunado contra todo mal.
-Pero no considera de verdad que «es la ventaja de irse haciendo viejo». ¿Cree que ha vivido mucho?
-No, no. Hombre, que me estoy haciendo viejo sin duda alguna, pero en lo que se refiere a la música creo que lo único que se tiene que mantener es la ilusión, no importa la edad. Puedes tener 25 años y ningunas ganas de hacer nada. Yo ahora tengo 43 años y estoy encantado con lo que estamos haciendo. La edad tiene más que ver si te vas de juerga por ahí, eso sí que se nota.
-¿Es tan necesario el rock and roll como alega su canción?
-Hombre para mí, sí, desde luego. Y creo que para cualquiera que se dedique a la música o al rock, porque tiene mucho que ver no solo con la música, sino con las amistades... es una forma de enfocar la vida. Los buenos amigos, las buenas personas y las buenas cosas que me han pasado se las debo al rock and roll, la gran mayoría.
-¿Le queda alguien con quien subirse al escenario? ¿Algún sueño por cumplir?
-Imagino que sí, pero no lo tengo pensado. La verdad es que me queda mucha gente con la que me imagino que nos cruzaremos algún día. Es una característica del rock, que nunca se planean mucho las cosas, sino que surgen, como la gira con Andrés Calamaro o esta con la Cabra Mecánica.
-¿Se corresponde la vida de éxito de Fito encima del escenario con la de Adolfo Cabrales cuando se baja?
-Hombre, mi vida no tiene mucho que ver cuando estoy de gira que cuando estoy en casa, que todo es mucho más tranquilo. El ritmo de gira es más loco, sino no viajo tanto y procuro estar en casa.
-Pasó la época de excesos y vida nocturna. ¿Tiene que ver con las letras, más de resaca que de artillería para la fiesta, como ha comentado usted mismo?
-Puede que sí, tampoco me he puesto a pensarlo pero puede que sí tenga que ver, porque mi carrera musical va pareja con mi vida, sino no tiene sentido, y ahora la vida nocturna deja de interesarte tanto, y si no deja de interesarte te lo prohiben.
-¿Ya tiene la mente en nuevos proyectos musicales?
-La verdad es que no, estamos ahora mismo en el ecuador de la gira «Antes de que cuente diez», nos tenemos que ir todavía fuera a tocar, por Europa y acabaremos en Shanghai, en la Exposición Universal, así que tenemos mucho trabajo por delante para pensar en sacar algo nuevo. Luego retomamos la gira en España, y ya continuamos hasta Navidad. Hay que darle mucha cuerda todavía y disfrutar lo que estamos haciendo.
-¿Era más fácil componer en una vorágine de momentos de subidón y de bajón?
-Pues yo creo que parecido, lo que pasa es que hay que cambiar el método. No es lo mismo cuando componía durante una gira, que acababa un concierto y en la habitación del hotel me quedaba toda la noche sin dormir componiendo, y ahora no puedo hacer eso ni lo quiero hacer. Ahora me centro en la gira y disfruto de ella, cuando acabe ya pensaré en canciones nuevas. Difícil siempre es difícil sacar de un espacio en blanco una música, o de un papel en blanco una letra.
-¿Hay temor cuando sale nuevo material a que el público no lo acoja como se espera?
-No, porque cuando alguien se pone a componer canciones eres incapaz de pensar en la gente. El público no existe en ese momento, estás en tu casa y con tu guitarra. Sí es verdad que cuando el disco está en las tiendas sí que te preocupas y preguntas qué tal va, porque en ese momento deja de ser tuyo.
-¿Te consideras un poeta de los nuevos tiempos, o eso suena muy cursi para un rockero?
-No es que me suene cursi, es que no lo soy. Ya me gustaría tener la capacidad de ver el mundo a través de la poesía, pero yo solo hago letras de canciones, y tampoco se desligar una letra de una melodía, para mí la letra sola pierde sentido.
-Su figura puede desmitificar al típico rockero famoso, porque pone la lavadora, cuida de sus dos hijos y hace una vida normal, ¿no?
-Es complicado saber qué es una vida normal, tampoco creo que exista esa cultura en España, yo aquí no conozco a ninguna estrella del rock que viva como los de California, rodeados de chicas en bikini. Todos queremos vivir bien, pero en mi carta a los Reyes Magos no están un montón de chicas en bikini o hacer excentricidades.
-¿Y con qué disfruta Fito, cómo se relaja y desconecta?
-Con las cosas que le gusta hacer a todo el mundo. Soy aficionado a las motos y a los coches. Dar una vuelta por ahí con los amigos me relaja. También paso tiempo con mis hijos, así que no me puedo aburrir demasiado. Además vivo en un pueblo pequeño, así que si me quiero relajar me voy a ver una película o a un bar.