Convierte el aire en gas natural.

Cuando luchas contra todo lo que tienes a tu alcance para que no ocurra algo que sabes que es inevitable y que puede que esté sucediendo ya, en un principio sabes que la batalla está perdida pero no te rindes hasta que no notas una señal, una prueba.
Cuando algo rutinario empieza a provocar en ti una sensación que solo sentías antes en ocasiones especiales significa que algo está cambiando, que la rutina ha dejado paso a algo diferente. El ritmo de tu corazón aumenta cuando llega el momento e incluso la piel se te pone de gallina. Es como elevarse cinco palmos del suelo sabiendo que pronto caerás de golpe.
Es como dar la zancada de reconocer que empiezas a sentir algo importante y no recibir una mano para no perder el equilibrio en el intento.