Lo que nunca te diré.

El cielo está gris hoy. Creo que piensa en ti. Lo digo porque cuando yo pienso en ti, el color gris viene a mi mente. Quizá porque lo relaciono con algo triste, oscuro. Menuda estupidez. No debería relacionarte con algo triste y oscuro. Lo siento. Pero, ¿qué digo? Eres tú el que deberías disculparte conmigo. ¿Por qué me haces tanto daño? No lo haces intencionadamente, ¿no? Pero joder, duele. Duele, creo que incluso más que si decidieras herirme. Mira, hasta creo que sería mejor que hacerme daño fuera tu decisión. Así por lo menos podría tirar del orgullo y olvidarte de una maldita vez. Pero no. Tú, como siempre, tienes que ser tan adorable. Tan perfectamente imperfecto. Tan inocente y cabrón a la vez. Putadas y amor. Es una canción, creo. Siempre pienso en ella cuando nos pasa algo así, ¿sabes? Putadas. Amor. Dos conceptos distintos. Pero que inevitablemente siempre van de la mano. Jodida vida y jodido amor. No elegí esto. No decidí enamorarme de ti. Eh, espera, ¿pero estoy enamorada? No, por favor, esto no. Esto de no saber si te quiero o sólo me gustas demasiado es muy difícil. Odio elegir, pero sobre todo odio equivocarme. De los errores se aprende, dicen. Ya, pero los errores traen consecuencias también. Y por favor, recuerda que un día tú también deseaste que te amasen.