Marta.

Erase una vez una chica que vivió su mejor verano, y sentada frente al ordenador, buscaba las palabras para describir cada momento, cada sensación... Pero no conseguía encontrarlas.

Y es que un verano como el que yo he vivido no se puede describir, porque no hay palabras que describan todas y cada una de las miles de risas compartidas con todo el mundo, cada lágrima que yo creía secreta pero que todos conocían, cada chillido debido a una absurda fobia o simplemente por el estúpido echo de querer llamar la atención. Cada chapuzón que no me pude dar en la semana de las fiestas, cada vacío al llegar a casa después de una noche de fiesta. Cada una de las veces que repetí las conversiones con las personas que de verdad importan. Cada charla que me han echado para intentar hacerme ver cómo es la vida. Cada ''Ya, pero es que eso es la teoría, pero luego la práctica...''

Cada ''gracias'' que no he llegado a dar a las personas que me apoyaron cuando de verdad lo necesitaba.