Lo último que veo antes de dormir, lo primero en lo que pienso cuando me despierto... TÚ.
Y es doloroso, ¿sabes? Pensar que yo sigo aquí, esperándote; y en cambio tú... no sé dónde estarás tú... Lejos de mi, de mi alcanze... como las estrellas, como la Luna, como el Sol. Y duele, cada vez más, y cada vez menos, a la vez. Porque he aprendido a soportar el dolor que tú me provocas, que me provoca pensarte... Aún así no puedo ignorar lo que siento por ti, no puedo dejar de verte antes de dormir, y de pensarte al despertar...
...TÚ.